Pues eso, una cinta, un cassette vamos. Pero no para escucharlo, que ya me apaño con el móvil y el portátil sino para guardar el dinero, el poco que tengo por cierto; aunque seguiré echando de menos el rebobinar con el boli Bic.
Necesitaba algo para no llevar las monedas sueltas en el bolsillo, y que no se me cayeran cada vez que me siento en el metro, el día que puedo sentar, y descubrí este bonito monedero de la mano de Cristina, su diseñadora.







